Se esperan en agosto nuevas emisiones de Bonos Respaldados por Hipotecas
A 20 meses
de su primera emisión, se han realizado ocho emisiones con un monto
aproximado de cuatro mil 600 mdp.
Este mecanismo
facilita que el ahorro interno sea canalizado al sector de la vivienda a través
del mercado de valores.
Patricia
Ortega
Agosto 10 de 2005
En agosto, se esperan nuevas emisiones de Bonos respaldados por Hipotecas (Borhis). A 20 meses de su primera emisión, se han realizado ocho emisiones con un monto aproximado de cuatro mil 600 millones de pesos.
En enero se llevó a cabo la primera operación de Borhis en el mercado secundario de dinero. Este mecanismo facilita que el ahorro interno sea canalizado al sector de la vivienda a través del mercado de valores (sociedades de inversión y Siefore).
Con los Borhis, el sector hipotecario, al ingresar al fondeo transparenta y propicia la reducción de los costos de capital asociado a la operación, por lo que se debe traducir en menores tasas de interés para los acreditados finales.
El objetivo de los Borhis es proveer financiamiento indirecto a las instituciones que otorgan crédito de una manera ágil y eficaz para que puedan tener la capacidad de otorgar más créditos sin que su balance se deteriore. Para hacer esto se recurre a la bursatilización de créditos hipotecarios.
En la bursatilización se toman miles de créditos de diverso origen geográfico, pero con ciertas características comunes que permitan agrupar los flujos provenientes del pago de los créditos hipotecarios. Las hipotecarias venden estos flujos a un fideicomiso expresamente constituido para este propósito. Este fideicomiso tiene garantías que cubren un porcentaje de los flujos en caso de no pago.
La Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) ha sido la institución que provee esta garantía a un costo para el fideicomiso, la mayor parte de las veces. Estos costos se obtienen de una parte del flujo proveniente de los créditos, que también sirve para construir una reserva, para cubrir gastos administrativos, como la cobranza, etcétera.
La mayoría del flujo sirve para pagar los bonos emitidos por el fideicomiso, los Borhis, que son adquiridos por fondos, Siefore, bancos, etcétera. El monto de la venta de Borhis se usa para pagar la hipotecaria que vendió los créditos.
Este esquema permite que la hipotecaria, al vender sus créditos se beneficie pues su balance luce mejor y más importante, que reciba dinero fresco que le permita financiar nuevos créditos. El riesgo de crédito, si ocurre un evento de no pago, lo toma el comprador de los Borhis.
El fideicomiso con sus garantías, reservas, entre otros aspectos, permite que los compradores de los Borhis no pidan premios muy altos por comprar estos bonos, permitiendo sin embrago que tengan un rendimiento equiparable al riesgo que corren.
En México se han emitido nuevos Borhis, pero se espera que al establecerse una mayor estandarización de los fideicomisos y mejor comprensión de esta clase de activos, el mercado demande un mayor número de emisiones.
La valuación de estos bonos es compleja, pues se necesitan insumos como la tasa de prepago y la de no pago.
La SHF ha
realizado una loable labor para que estos datos sean accesibles y así
facilitar la labor de proveedores de precios como Proveedor Integral de Precios
(PIP).
Los bonos de créditos hipotecarios son comunes desde hace décadas
en mercados desarrollados (en Estados Unidos circula un monto de cerca de
cinco billones de dólares de estos bonos) y son un producto de ingeniería
financiera avanzada.
Cámara
Mexicana de la Industria de la Construcción
Fuente: El
Financiero